#WereYouWantToBe


















En el mar la vida es más sabrosa... ¡siempre! y la gozas mucho más. La semana pasada volamos a Cancún y nos hospedamos en Paradisius Playa del Carmen. Les cuento que fue toda una odisea el vuelo de ida porque el aeropuerto de la Ciudad de México se inundó por las lluvias, ya saben que el clima está caótico últimamente: retrasaron horas y horas nuestra salida (8 horas atorados en el aeropuerto) aparte yo había tenido un día de perros con mil cosas... total terminamos llegando el jueves por la mañana al hotel y no saben la delicia. Nuestro cuarto estaba de impacto: una terraza gigante con un jacuzzi privado en el cual me sumergí todos los días y la cama es de las cosas más deliciosas en las que he dormido, aparte nos ofrecieron un servicio personalizado de almohadas ¡justo lo que necesitábamos después de la mega odisea que nos aventamos! Nos dejamos consentir todos los días con el desayuno al cuarto... en la gloria, literal.

Me puse un poco triste porque los días estuvieron muy lluviosos y era difícil estar tomando el sol (porque casi no hubo) y chispeaba a momentos; sin embargo, eso no impidió que la pasaremos genial y que aprovecharemos los servicios de el hotel. Nuestra suite VIP contaba con servicio personalizado de Mayordomo ¡ni yo me la creía! y Francisco nos hizo sentir como en casa, mil atenciones y sorpresas para que la pasáramos espectacular, descansaremos y nos desconectáramos de la vida real. También teníamos acceso a la playa privada que es hermosa y sumamente tranquila. 

Todas las noches cenamos en un restaurante diferente, Paradisius Playa del Carmen cuenta con 14 restaurantes ¡para todos los gustos! y también con 16 bares; desde uno dedicado a mezcales y tequilas (Blue Agave), hasta otro especializado en bebidas moleculares (Toji) y martinis, la cereza del pastel: Es Todo Incluido. La primera noche cenamos en Mole, comida mexicana exquisita, ¡pero mi favorito fue BANA! platillos fusión asiáticos de infarto.  La última noche tomamos una cata de Champagne Moet y aprendimos mil, siempre en los viajes hay lecciones de todo tipo y en este caso nos quedamos con un delicioso sabor de boca. 

Y así, los días se nos fueron como agua... y era hora de volver, pero sin duda, más felices y descansados

 ¡Gracias a toda la familia Paradisus por hacernos sentir como en casa!

Con cariño,

Gina 


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