Mi Papá

Hablar de mi papá es un tema sensible, casi nunca hablo de él... no porque no quiera, al contrario, pienso todos los días en él y en la falta que me hace;  es complicado tocar el tema, porque indudablemente termino extrañándolo más y no es tan agradable.

Todavía me acuerdo el día que me dijo que estaba enfermo y que tenían que operarlo de emergencia: el peor día de mi vida, fue hace casi quince años, y recuerdo todo como si hubiera sido ayer. No soy mamá, pero me creo que dar una noticia de este tipo a uno de tus hijos probablemente es de lo más duro que te puede suceder, nadie está preparado para escuchar que su papá esta enfermo y tampoco nadie está preparado para decirle a sus hijos una noticia de ese tamaño.

 Fueron años muy difíciles para todos: estar enfermo, y depender de medicinas, doctores y aparatos no es una situación envidiable y menos para alguien que fue sumamente activo y autosuficiente toda su vida, el hombre más trabajador e hiperactivo que conozco (si, de ahí viene mi problema de que no me sé estar en paz), un hombre inteligente y muy asertivo, inclusive en sus peores días tenía un sentido del humor ácido y genial, las enfermeras lo amaban aunque las hacía ver su suerte; y es que quien ríe inclusive en momentos de dolor, merece toda mi admiración y respeto. 

 Quien conoció a mi papá seguro coincide conmigo, era un hombre maravilloso y honorable, un ejemplo de tenacidad y bondad, era bueno como el pan aunque su aspecto rudo y su voz áspera y fuerte daban miedo, bastaban unos minutos para enamorarse de él y de su risa. Le encantaba viajar, le encantaba comer, le encantaba preguntar, él me enseñó a jugar dominó y golf, me dijo que ahí se cerraban los negocios. Mi papá me enseñó a comer bien, me llevó a los mejores restaurantes del mundo y a todos los changarros de México, en donde lo conocían por su nombre y lo saludaban como si hubiera llegado el presidente, me enseñó a comer comida en la calle: 'tienes que comer de todo' me decía. Un día le dije quiero aprender a manejar, íbamos en la carretera a Morelia, y yo tenia como 13 años, paró el coche y me dijo cámbiate de asiento ¡jajaja casi me muero! en mi vida había agarrado un volante y me soltó así sin más en la carretera, tardamos tres veces más en llegar,  iba con el corazón en el cuello del pendiente 'tienes que agarrar el volante con seguridad y no perder la vista del camino' Nunca le dijimos a mi mamá, yo creo que nos mata. Pero así era, impredecible, te llevaba al limite para demostrarte que podías lograr las cosas, y tenía mucha confianza en mi 'tienes todo para lograrlo, solo tienes que creer y hacer'.

Mi papá me enseñó a trabajar, desde chiquita 'nada en esta vida es gratis, Gina, las cosas se ganan' y 'para saber mandar tienes que saber hacer' básico en la vida de cualquiera, palabras sabias que a la fecha sigo al pie de la letra. Todavía me acuerdo que en los veranos me llevaba a su oficina para que la ordenara, papelito por papelito, así me ganaba los permisos de la semana ¡jajaja!

Probablemente mi papá era el hombre más estricto del planeta (cada que sacaba un ocho en la escuela temblaba solo de pensar en decirle, siempre quería puros dieces), también era el más cariñoso y noble, se la pasaba haciendo cosas buenas por la gente y no le decía a nadie, hoy -a casi seis años de que murió- todavía me sigo enterando de cosas buenas que hizo por la gente y que nunca nos contó, me siento súper orgullosa, la verdad. 

El día del padre no es un día fácil para mí, es normal, tampoco me encierro en mi casa a lamentarme, pero no es un día feliz, así es la vida con las cosas buenas y las malas y ni modo, pasa cuando extrañas tanto a alguien que te gustaría por un momento cerrar los ojos y volver a verlo, darle un abrazo y un beso. Lo que más extraño es poder platicar con él y contarle mis cosas, recibir sus consejos, muchas veces me encuentro preguntándome a mi misma qué hubiera hecho mi papá en x o y circunstancia, si hubiera tomado las mismas decisiones o si estoy haciendo lo correcto; supongo que sí, al final él y mi mamá me educaron para ser una mujer independiente y responsable, así que trato de que estén orgullosos de eso. 

A quienes tengan el privilegio de tener a sus papás, festéjenlos mucho, no solo hoy, aprovéchenlos todos los días. 

Con cariño,

Gina 

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